Texto: Jueces 6:1-38

El pueblo de Israel es el pueblo de Dios, y estaban haciendo lo malo. Hoy en día eso sigue sucediendo. El Pueblo de Dios hace lo malo. Levantaban altares a otros dioses; hoy muchos vienen a la iglesia y siguen en idolatría.

En una oportunidad Israel se hizo un becerro de oro creyendo que Moisés había muerto; tenían un corazón corrupto. En estos tiempos, hay hombres y mujeres en las iglesias con sus corazones corruptos.

Los madianitas eran gente del desierto que descendían de la segunda esposa de Abraham, Cétura (Gen 25:1-2). De esta relación surgió una nación que siempre estuvo en conflicto con Israel. Ellos se levantaban siempre contra Israel. En una oportunidad “casi” acaban con ellos, pero el “casi” no es suficiente. Por eso, como cristianos, no debemos exterminar “casi” a nuestro enemigo, porque como los amalecitas se multiplicaron de nuevo, se levantaron nuevamente contra el pueblo de Israel; de la misma manera, los enemigos que no exterminamos en nuestras vidas, se volverán a levantar contra nosotros. Ellos, los madianistas, arrasaban con todo lo que tenían los israelitas.

Entonces vino el ángel de Jehová y se le aparece a Gedeón el cual estaba limpiando el trigo (estaba como escondido), entonces el ángel le dice: “varón esforzado y valiente”. Entonces Gedeón responde (vers. 13) pero, ¿que vio Dios en él para llamarlo “esforzado y valiente”?

Gedeón demostró siete características de líder consagrado:

Uno, Indisposición a gobernar a menos que Dios lo llamara. Se aseguró que lo había oído y que no venía de su corazón o de su necesidad, sino de Dios. Asegúrate de oír la voz correcta cuando te hablen a tu vida.

Dos, dependencia continúa de Dios. Oraba, leía la palabra, tenía una relación con el señor todos los días.

Tres, disposición de convertir la fe en acción; algo muy importante es tener disposición. Él tenia disposición. Muchas personas no tienen esa cualidad hoy día. Tú les hablas, los motivas, les das la palabra de parte del Señor, pero nada sucede, siguen igual. Además, él quería poner su fe en, o por obra como dice en Santiago 2:20  ¿Mas quieres saber, oh hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

Cuatro, disposición de usar los dones que Dios le dio para dirigir a otros. Le dijo a los 300 que se quedaron con él que le observaran y siguieran su ejemplo (7.17); algo importante es que tú y yo somos ejemplo para muchos pues somos padres de multitudes y la gente nos está mirando así como dice en 2 Corintios 3:1-5.

Cinco, le dio la gloria a Dios antes y después de la victoria. ¿Le das la gloria al Señor con todo lo que estás haciendo y cuando te salen bien las cosas en tu trabajo, en el liceo, la universidad o en los negocios? ¿A quién le das la gloria, a Dios o ti mismo?

Seís, humildemente le atribuyó crédito a otros los cuales merecía él (8.1-3); ¿reconoces el esfuerzo de otros, o porque eres el jefe o jefa crees que todo el mundo debe rendirte pleitesía? ¿Eres el más duro y violento por eso todos deben respetarte? Dale a cada quien lo que le corresponde y serás visto como una persona humilde.

Siete, rehusó establecer una dinastía luego de haber cumplido el encargo divino (8.22, 23).  Obedece lo que el señor te encargue y él te engrandecerá a ti, no busques ser reconocido. Gedeón nunca buscó ser el líder pero fue llamado; no buscó establecer una descendencia, sin embargo su historia está en la Biblia y siempre se hace referencia de él como El Valiente. Que cuando las personas se refieran a ti, que sea como alguien que les ayudó a transformar sus vidas, y no todo lo contrario.

Pero tal vez tú dices: pastor yo estoy ocupado u ocupada y tengo muchas responsabilidades, mi trabajo, mis hijos, mi familia, mis estudios u otras cosas más.

Déjame decirte algo: Dios llama a los ocupados (6:7–16). Sin duda Dios llama a ciertos hombres para que le sirvan en diferentes tareas. La Biblia ofrece algunas características del llamamiento y ésta es una muy típica: estar cumpliendo con su deber al tiempo de ser llamado. Así fue con los profetas en el AT, y así fue con los apóstoles del NT. Raramente, o quizá nunca, Dios llama al desocupado o al ocioso.

¿Qué estaba haciendo Moisés?: cuidando las ovejas de su suegro. ¿Qué hacía David?: cuidaba las ovejas de su padre. ¿Qué estaba haciendo Pedro y Andrés?: estaban lavando las redes porque eran pescadores. ¿Qué haces, en qué trabajas? Dios está llamando a gente como tú; hombres y mujeres normales, amas de casa, empresarios, estudiantes, para que prediques con tu ejemplo y su Palabra acerca del Reino de Dios, porque Él también quiere contar tu historia como la de un hombre y una mujer de fe que le creyeron al Señor.

¿Cuántos están dispuestos a hacerlo?

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