Tema 1: ¿Qué es el ayuno?

A través de toda la Escritura, leemos que el pueblo de Dios ha buscado la presencia del Señor en ayuno y oración, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, incluyendo a Jesús y sus Apóstoles. Pero, hoy en día, la iglesia se ha vuelto pasiva con respecto al ayuno y la oración; por eso no vemos el poder de Dios manifestado en nuestras vidas. Él está despertando, una vez más, a su pueblo para ayunar; no de vez en cuando, sino como un estilo de vida.
Joel 2:12 “Por eso pues, ahora, dice Jehová: Convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.”

La palabra convertíos significa volver al punto de partida.

¿Qué es el ayuno? Es la abstención voluntaria de alimentos, con el propósito de buscar la presencia de Dios y la comunión con Él. ¿Qué no es el ayuno? no dejar de comer para perder peso; tampoco es dejar de comer para hacer nuestra propia voluntad ni para buscar satisfacer nuestros gustos; no es para ser vistos por los hombres, ni dejar de comer sin orar ni buscar a Dios.

Isaías 58:3 Dicen: ¿Por qué ayunamos, y tú no lo ves? ¿Por qué humillamos nuestras almas, y tú no te das por Entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno hayáis placer, y oprimís a todos vuestros obreros.

¿Quiénes deben ayunar? Toda la iglesia y las familias deben ayunar, pues no hay nadie que pueda vivir bien sin la guía de Dios en su espíritu.
Joel 2:15-17 Tocad trompeta en Sión, pregonad ayuno, llamad a congregación.
Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman; salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?

¿Cuáles son los diferentes tipos de ayuno que podemos practicar?
– Ayuno parcial: Este tipo de ayuno puede ser parcial en tiempo y/o comida. En otras palabras, se puede ayunar una comida al día, o también, comer las tres comidas, pero dejar de comer o sacrificar aquellas que más me gustan; por ejemplo dulces, carbohidratos y carnes, y comer todo lo demás. Este tipo de ayuno es como el que hizo Daniel. ( Daniel 1:8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al príncipe de los eunucos que se le permitiese no contaminarse.
Daniel 1:12 Prueba, te ruego, con tus siervos por diez días, y que nos den legumbres a comer, y agua a beber.)
– Ayuno total: Es la abstinencia completa de alimentos durante un lapso de tiempo determinado (superior a las 24 horas). Este, también, se puede hacer de dos formas: no comer ningún tipo de alimentos, pero consumiendo agua, o sin alimentos y sin líquidos. Pero este último no es muy recomendable hacerlo, porque el cuerpo humano está compuesto por un 80% de agua, y la abstinencia prolongada de la misma, puede generar una descompensación seria. Solo es recomendable si el Espíritu Santo le guía a hacerlo.

¿Cuándo debemos ayunar?
– Debemos ayunar en todo tiempo. El ayuno debe ser un estilo de vida. Jesús usó la palabra “cuando”, la cual da por sentado que debemos ayunar. Él no dice “si ayunan”…
Mateo 6:16 Y cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Hay gente que espera una guía de Dios, o sentir algo especial. Y sí, a veces, Él nos guía a hacerlo, pero nosotros, también, podemos tomar la iniciativa en cualquier momento. El ayuno debe ser un estilo de vida. En mi caso, ayuno de forma parcial y, a veces, total, dos días a la semana. Otras veces, ayuno por periodo de tres días, siete o veintiún días.
¿Qué se debe hacer y qué no se debe hacer a la hora de ayunar?
– No se debe ayunar con el propósito incorrecto.
Los miembros de las sectas ayunan, con el fin de preparar sus cuerpos para que entre más fuerza en ellos.
Isaías 58:4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.
– No se debe ayunar para ser visto por los hombres.
Mateo 6:16 Y cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo que ya tienen su recompensa.
– Durante el tiempo de ayuno, se debe orar, estudiar la Escritura, meditar acerca de la propia vida y apartarse con el Señor a solas.
– Debemos partir el pan con el hambriento y ayudar al pobre.
Isaías 58:6-7 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, quitar las pesadas cargas, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
¿No es que compartas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu propia carne?
– Se debe remover todo obstáculo que impida esta búsqueda y ese tiempo con Dios. Por ejemplo: teléfono, invitaciones, vida social. Evite oír problemas que le distraigan de su objetivo.
– Es necesario preparar el cuerpo antes y después del ayuno. Es decir, cuando se acerque el tiempo de ayuno, lo mejor es comer menos.
– Después del ayuno, no se deben ingerir alimentos fuertes o que puedan caer pesados al estómago.
Lo recomendable es comenzar a comer de a poco, uvas, cambur y melón. Es decir, algo que el cuerpo pueda digerir fácilmente. Esto es necesario porque las enzimas del cuerpo no están listas para procesar alimento sólido.
– No es bueno detener el ayuno por los síntomas o dolores físicos que surgen.
Debido a la eliminación de toxinas y grasas acumuladas en el cuerpo, este reacciona con dolores de cabeza, de huesos, manos, vómitos, mal aliento, mal humor, etcétera. Es decir, cuando se producen esos síntomas, es señal de que el cuerpo se está limpiando. Siendo así, no es aconsejable parar de ayunar. ¡Siga aunque sienta dolor! Pídale ayuda al Espíritu Santo. Los síntomas no duraran más de dos o tres días.
– No debemos tener miedo a morir por no comer.
Los científicos enseñan que el cuerpo humano promedio tiene suficientes reservas de energía para sobrevivir cuarenta días, solo con agua. Además, hay personas obesas que podrían ayunar aún más tiempo, porque tienen muchas reservas. Por lo tanto, no se asuste ni tenga temor, y someta su cuerpo, presentándolo en sacrificio vivo a Dios. Veamos lo que dice la palabra en Romanos 12:1 Por tanto, os ruego hermanos por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional.

¿Cómo someto mi cuerpo para ayunar y buscar de Dios?
La única manera de lograr esto es tomando la decisión de hacerlo y presentando, en oración, su cuerpo en sacrificio vivo.
Romanos 12:2 Y no os conforméis a este mundo; mas transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
¿Qué es el cuerpo? Es la coraza o la habitación donde viven nuestro espíritu y nuestra carne (deseos humanos, pasiones, etcétera), y el alma es la morada del Espíritu Santo.
– El cuerpo siempre quiere seguir los deseos de la carne, el hombre viejo y las pasiones.
– El cuerpo no quiere ayunar, ya que él siempre quiere más comida, sexo, sueño, y se vuelve adicto a las pasiones, se envicia fácilmente con malos hábitos.
Presentar nuestro cuerpo como sacrificio vivo es rendirlo a Dios, consagrarlo y dedicarlo; no es meramente una doctrina religiosa (más ritos y costumbres), sino una demanda de la vida toda.
¿Qué hacemos si el cuerpo no quiere rendirse?
– Ejercer el poder la voluntad, dominio propio, y someter la carne.
– La vida cristiana es una carrera de fe. Pero no es como una carrera de relevos, sino una de resistencia, en la cual se debe recorrer una larga distancia. Para poder terminar esta carrera, es necesario estar liviano.
Hebreos 12:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso, y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. El peso que aquí se menciona puede ser, figurativamente, peso espiritual, pero también puede referirse al peso físico. Ninguno de los dos puede dañar nuestra carrera. No podemos dejar de cumplir nuestras responsabilidades con excelencia por tener mucho peso. El apóstol Pablo aprendió a someter su cuerpo, a presentarlo en sacrificio vivo y agradable delante de Dios.

1 Corintios 9:25-27 Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene; y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; pero nosotros, una incorruptible.

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, Sino que sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado. La palabra golpear lleva la connotación de cuando se produce un moretón en la piel. El peso nos somete, porque detiene la unción, impide que esta fluya libremente. Dios no puede acelerar la unción ni su propósito porque el sobrepeso lo detiene. Golpear nuestro cuerpo es someterlo al sacrificio de no comer demás o lo que daña su funcionamiento.

Romanos 12:1 Por tanto, os ruego hermanos por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional.

Pablo presenta su cuerpo en “sacrificio vivo”. Esta expresión significa ofrecer adoración con la mente, corazón y cuerpo, no solo con la mente. Pues la adoración no es verdadera si no se ofrece en espíritu, alma y cuerpo, y para ello tenemos que presentar el cuerpo en sacrificio vivo.

“Es nuestro culto racional”: otra traducción de este pasaje se lee: “es vuestro servicio razonable”. O sea, que lo que Dios nos pide, es razonable; no es algo que no podamos cumplir. Dios está llamando a su pueblo a volver al punto de partida: ayunar y orar para buscar su rostro. Usted tomara una decisión importante hoy y solo si está dispuesto a cumplirlo, escuche bien solo si está dispuesto a cumplir. Le voy a pedir que lo haga allí con sus ojos cerrados póngase de pie si en verdad usted va hacer este compromiso con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
¡Tome una decisión hoy! Vuelva al punto de partida. Comience a ayunar y orar, de manera que su mente y su corazón estén, cada vez, más cerca de Dios.
Repita las siguientes Palabras para terminar:
– “A partir de hoy, yo decido ayunar por el motivo correcto: buscar el rostro de Dios”
– “Yo decido ayunar continuamente como estilo de vida”
– “Yo tomo la decisión de presentar mi cuerpo delante de Dios como sacrificio vivo, por medio del ayuno y la oración”
– “Le pido al Espíritu Santo que me dé la gracia y el favor para poder ayunar”

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